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Los pseudoelementos Químicos

Los elementos hipotéticos y espurios que quedaron a mitad de camino de la carrera hacia la tabla periódica y que poco se habla de ellos actualmente. 

Los primeros intentos de fabricación de elementos transuránicos, comenzaron con los famosos experimentos de neutrones de 1934 realizados por Enrico Fermi, Edoardo Amaldi, Emilio Segré y otros. Aunque Fermi y su grupo en Roma no tuvieron éxito, por un tiempo creyeron que habían producido los elementos Z = 93 y Z = 94 . En diciembre de 1938, en su Conferencia Nobel en Estocolmo, Fermi se refirió con confianza a los dos elementos, que él y sus colaboradores en Roma denominaron “ausonio” y “hesperio”. A pesar del fracaso, los experimentos en los años treinta pueden considerarse razonablemente como el comienzo de una investigación experimental en los elementos transuránicos o superpesados.

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Ausonio fue el nombre asignado por Fermi en 1934, al elemento con el número atómico 93, actualmente conocido como neptunio. Su nombre deriva de un vocablo griego, Ausonia, que hacía referencia a Italia.  También en 1934, Ida Noddackya había presentado explicaciones alternativas para los resultados experimentales de Fermi. Tras el descubrimiento de la fisión nuclear en 1938, se afirmó que el descubrimiento de Fermi era en realidad una mezcla de bariocriptón y otros elementos. El elemento real fue descubierto varios años más tarde, y se le asignó el nombre de neptunio, con el símbolo Np.

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El mismo equipo de Fermi asignó el nombre Hesperio y el símbolo Es, al elemento 94. El nombre deriva de Hesperia, un nombre poético para referirse a Italia. El descubrimiento del elemento, ahora desacreditado, fue reivindicado por Enrico Fermi y un equipo de científicos de la Universidad de Roma en 1934. Tras el descubrimiento de la fisión nuclear en 1938, se confirmó que el Hesperio de Fermi era una mezcla de bariocriptón y otros elementos. El elemento real fue descubierto varios años más tarde, y se llama plutonio, con el símbolo Pu.

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En 1934, el régimen fascista de Italia obligó llamar a uno de los elementos de Fermi como Litorio. El litorio es un símbolo romano imperial reutilizado durante la dictadura, y a veces esta palabra se asocia con el régimen mismo. 

Enterado de ésto, el decano de la Facultad de Roma sarcásticamente respondió que era mala suerte para el régimen que se asocie con un elemento con vida media de unos segundos. Por lo que los nombres se mantuvieron hasta 1938 como Ausonio y Hesperio.

Los experimentos pioneros de Fermi, Seaborg y otros, no marcaron el inicio del interés por los elementos más pesado que el uranio.  Las ideas de elementos transuránicos y también de elementos más ligeros que el hidrógeno, incluyendo sugerencias sobre el máximo número de elementos químicos, se pueden encontrar hace más de un siglo, antes de la teoría cuántica y el átomo nuclear, pero en forma de especulaciones más que de predicciones científicas. No obstante, pertenecen a la historia de la ciencia.
 

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En 1925, siete años antes del anuncio de la existencia del neutrón por James Chadwick, el alemán Andreas von Antropoff sugiere el elemento de número atómico cero o "neutronio" luego de analizar los argumentos de Philip Stewart y para defender tal propuesta. Durante las siguientes décadas, varias representaciones del sistema periódico incluían al neutronio  como un elemento. Luego se determinó que el neutrón, desde el punto de vista científico y filosófico, es un componente estructural de un elemento, o sea una partícula elemental.

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En 1901, el químico checo Bohuslav Brauner, amigo de Mendeleiev, encontró una variación del peso atómico del torio en una sal. Pero Brauner creía que el torio era una sustancia compleja. Al otro lado del Atlántico, Charles Baskerville de la Universidad de Carolina del Norte hizo experimentos de similar naturaleza que Brauner. Pero en 1904, sugirió que la fracción pesada era un nuevo elemento cuadrivalente por el cual propuso el nombre "carolinio", por el Estado en el que se encontraba la Universidad. A pesar de que Baskerville estaba convencido de que había descubierto un elemento transuránico, se dio cuenta de que carecía de confirmación en forma de análisis espectral y por lo tanto no realizó ningún intento de colocar a Carolinio en la tabla periódica.

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Berzelio, por el químico sueco Jöns Jakob Berzelius, fue el nombre propuesto en 1904 para el nuevo elemento químico que Charles Baskerville creía que había aislado del ya conocido elemento torio. Durante su estadía en la Universidad de Carolina del Norte,  Baskerville  informó que había separado el torio en tres fracciones con propiedades químicas ligeramente diferentes: el torio conocido y dos elementos nuevos, el carolinio y el berzelio (símbolo Bz). Como respuesta a la publicación, Bohuslav Brauner afirmó que  era puro sensacionalismo americano.

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Helvetio fue el nombre sugerido para el elemento químico número 85, ahora conocido como Astato, que le dio el químico suizo Walter Minder durante la Segunda Guerra Mundial. Este científico de la Universidad de Berna publicó en 1940 en el Evening News (Londres) y la revista Nature que aisló pequeñas cantidades de ese elemento a partir de la descomposición del actinio, que es radiactivo. Eligió el nombre basado en " Helvetia ", el nombre latino de Suiza, para honrar a su país de nacimiento. Más tarde se demostró que no había descubierto el elemento 85.

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En el año 1942, Walter Minder junto con Alice Leigh-Smith anunciaron por segunda vez el descubrimiento del elemento número 85, pero a partir del radiotorio, un isótopo del torio. Esta vez propusieron el nombre Anglohelvetio para honrar también a Inglaterra, el hogar de Alice Leigh-Smith. Mas tarde se demostró que tampoco habían descubierto el elemento 85.

El Hafnio, descubierto en 1925, engendró más ancestros espurios que cualquier otro, incluidos los llamados elementos Oceanio, Asio, Danio, Celtio, Euxenio, Jargonio. 

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Alexander Scott, químico y mineralogista del Museo Británico de Londres, había analizado algunas muestras de arena negra de Nueva Zelanda entre los años 1913 y 1915 y creyó haber descubierto un nuevo elemento. Aunque no había publicado sus hallazgos, afirmaba haber descubierto el elemento de número atómico 72 ( ahora conocido como Hafnio) antes que Coster y Hevesy. Scott propuso llamar a su elemento "Oceanio", por Oceanía, la región de donde se originó la muestra de minerales. Sumado a que en 1918 creía haber obtenido el peso del elemento, Scott apoyaba al menos a Coster y Hevesy en la idea de que Oceanio pertenecía al mismo grupo que el titanio y el circonio. Se alentó al inglés a enviar su nuevo elemento a Copenhague para su análisis, el cual aceptó fácilmente. Desafortunadamente para Scott, en Copenhague no pudieron encontrar ningún signo de un nuevo elemento. Pasaron varios años hasta que Scott finalmente retiró su reclamo. Luego se identificó que el Oceanio era una mezcla de aluminio, hierro y titanio.

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En la década de 1920 se encontró un mineral en la península de Svjatoj Nos que llamó la atención de los químicos en San Petersburgo. Se suponía que la ortita contenía uno de los elementos radiactivos más interesantes, el torio. Nichenovichichenovka se encargó del análisis, pero no estaba seguro de haber aislado el torio. Nenadkevich determinó el peso atómico del elemento y resultó que era igual a 178, mientras que el peso atómico del torio es 232. De acuerdo con la ley periódica, el elemento encontrado en la ortita debía encontrarse en la tabla de Mendeleiev entre el Lutecio y el Tantalio, por lo tanto era el elemento 72. Dado que este era un lugar vacío, Nenadkevich había encontrado un nuevo elemento, al que llamó Asio (азием), por el continente donde se encontró el mineral. Debido a la Primera Guerra Mundial y la siguiente Guerra Civil en Rusia, la investigación y la publicación de confirmación adicional necesaria se retrasó. 

Danio.png

Niels Bohr cuando desarrolló su teoría atómica confiaba en que el elemento 72 del que hablaban los rusos, sería miembro del Grupo 4 y era más probable que se encontrara junto con el circonio que con las tierras raras. Trabajando en el laboratorio de Bohr en Copenhague en 1922, el holandés Dirk Coster y el húngaro György Karl von Hevesy usaron el análisis espectroscópico de rayos X para demostrar que el elemento 72 estaba presente en el circón noruego. Cuando Bohr fue a Estocolmo en 1922 para recibir el premio Nobel de Física, en víspera de su Conferencia Nobel "La estructura del átomo" recibió un mensaje muy significativo de Coster y Hevesy: Acababan de resaltar las líneas del espectro del elemento 72. El holandés Coster propuso el nombre Hafnio (por Copenhague), y aunque Bohr prefirió el nombre Danio (por Dinamarca), aceptó el nombre de Coster y Bohr anunció el descubrimiento del Hafnio en su Conferencia Nobel.

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El francés Georges Urbain ya gozaba de gran renombre internacional cuando comenzó su investigación sobre el Celtio. Urbain trabajó en el laboratorio de Charles Friedel en 1899, y luego se dedicó con gran éxito al estudio de la química mineralógica, hasta convertirse en un experto en la separación y caracterización de los elementos de las tierras raras. Este trabajo lo absorbió por más de 25 años y lo condujo al aislamiento de dos nuevos elementos: el neo-iterbio (Ny; luego iterbio) y lutecio (Lu). En 1907, Urbain anunció el descubrimiento de un nuevo elemento al que llamó Celtio (Ct), y eligió este nombre en honor a la población celta que vivió en la Francia moderna de la época pre-romana. Cuatro años más tarde, Urbain publicó sus resultados, afirmando que era un elemento nuevo de las tierras raras que se mezclaba con lutecio y escandio en el mineral gadolinita. En 1914, conoció a Moseley en Oxford, y éste último no pudo confirmar la presencia del elemento 72 en las fracciones de tierras raras. En agosto de 1914, estalló la Primera Guerra Mundial y ambos se alistaron en la defensa nacional, por lo que abandonaron sus investigaciones.

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El año 1898 abrió en Europa con los anuncios del descubrimiento de tres nuevos gases nobles. En ese momento, Sir William Ramsay y su joven asistente Morris Travers decidieron analizar una gran cantidad de aire licuado a gran escala por Kamerlingh Onnes (1853-1926), Sir James Dewar y William Hampson (1859-1926). Hampson le dio un decilitro de aire líquido a Ramsay, quien realizó sus investigaciones sobre el residuo después de haber evaporado gran parte del mismo. El residuo contenía un gas que mostraba dos líneas brillantes, una amarilla y otra verde. Su densidad era mayor que la del argón. Ramsay y Travers lo llamaron criptón (es decir, "oculto").
Ramsay y Travers publicaron muchos de sus artículos en las prestigiosas páginas de Comptes Rendus de l’Académie des Sciences de Paris, y fue allí donde aparecieron los descubrimientos de los nuevos elementos kriptón y neón. En un apéndice de su artículo sobre el descubrimiento del kriptón y el neón, Marcellin Berthelot (1827-1907), amigo de Ramsay desde hace mucho tiempo, añadió la siguiente nota: “La línea verde intensa del criptón en 5566,3 Å coincide apreciablemente con línea número 4 (5567 Å) en la aurora boreal. Por lo tanto, se podría llamar a este gas con el nombre más eufónico de eosonio, un nombre que me tomo la libertad de sugerir al Sr. Ramsay ". (El nombre eosonio se deriva del griego Ĕōs, que significa "amanecer").
Por lo que se ve, Ramsay no siguió la sugerencia de su amigo y mantuvo el nombre original de criptón. Ramsay fue el único científico que descubrió o contribuyó al descubrimiento de casi todos los elementos de un grupo, los gases nobles. Recibió por esto el Premio Nobel de Química de 1904.

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Referencias:

-KRAGH, HELGE (2012) "A Note on the Prehistory of Superheavy Element". Centre for Science Studies, Aarhus University, Building 1529, 8000 Aarhus, Denmark.  Visto el 10 de enero de 2019. Disponible en:  https://arxiv.org/ftp/arxiv/papers/1207/1207.5946.pdf

-Labarca, Martín (2016) "An Element of Atomic Number Zero?". New Journal of Chemistry. RSC. Visto el 10 de enero de 2019. Disponible en: http://www.academia.edu/27645486/An_Element_of_Atomic_Number_Zero

-Elementymology & Elements Multidict. Visto el 10 de enero de 2019. Disponible en:  http://elements.vanderkrogt.net/element.php?sym=Np

-Scerri, Eric (2013) "A Tale of Seven Elements". Oxford University Press. Visto el 10 de enero de 2019. Disponible en:  https://books.google.com.ar/books?id=0u3QCwAAQBAJ&dq=littorio+element&source=gbs_navlinks_s

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http://research-chronicler.com/reschro/pdf/v2i4/2404.pdf

-Orna, Mary Virginia; Fontani, Marco; Costa, Mariagrazia (2017) "Lost Elements: The All-American Errors". ACS. Visto el 11 de febrero de 2019. Disponible en: https://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/bk-2017-1263.ch001 y en: https://books.google.com.ar/books?id=Ck9jBAAAQBAJ&dq=Helvetium+element&source=gbs_navlinks_s

-Baskerville, Charles (1901) "ON THE EXISTENCE OF A NEW ELEMENT ASSOCIATED WITH THORIUM". J. Am. Chem. Soc.Visto el 11 de febrero de 2019. Disponible en: https://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/ja02036a004

-Baskerville, Charles (1904) "THORIUM; CAROLINIUM, BERZELIUM". J. Am. Chem. Soc Visto el 11 de febrero de 2019. Disponible en: https://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/ja01998a003

-Minder, Walter; Leigh-Smith, Alice (1942) "Experimental Evidence of the Existence of Element 85 in the Thorium Family". Nature. Visto el 11 de febrero de 2019. Disponible en: https://www.nature.com/articles/150767a0

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-Kugler, Hans K.; Keller, Cornelius (2013) "At Astatine". Springer Science & Business Media. Visto el 11 de febrero de 2019. Disponible en: https://books.google.com.ar/books?id=BYrqCAAAQBAJ&dq=Helvetium+Hv&source=gbs_navlinks_s

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